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Cuentos, dibujos y programación en la Escuela 34 de City Bell

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Los cánticos y golpes de palmas se oían desde temprano en la Escuela 34 de City Bell, incluso desde la vereda, cuando el sopor todavía daba algo de tregua a un día que resultó caluroso y húmedo. Unos 40 chicos, de todas las edades, se divertían en juegos de ronda, a puras palmas. Consiguió dispersarlos la llegada de los equipos técnicos de la Dirección de Tecnología Educativa (DTE) al establecimiento de 431 B y 15, con decenas de netbooks en mano, en el marco de las actividades del programa Escuelas Abiertas en Verano que se desarrollan en toda la Provincia.

La sombra extendida de árboles centenarios sirvió de techo a la jornada que culminaría a pura creatividad, con actividades de programación, escucha de piezas sonoras, cuentos y dibujos, con el sello personal de cada alumno.

Primero fueron los más chiquitos, quienes después de escuchar un audio, crearon su propia historia (los personajes, sus acciones, los entornos), luego las transmitieron al grupo de manera oral, para terminar dibujándolas en las nets.

Le siguieron los chicos y chicas más grandes, quienes se entusiasmaron con la multiplicidad de aplicaciones educativas que ofrece Huayra, el sistema operativo de Conectar Igualdad que, entre otras cosas, permite acercarse al mundo de la programación de una manera lúdica y divertida. Las actividades de programación con Ligthbot, un videojuego de lo más entretenido, fueron la estrella de la jornada.

A las propuestas anteriores, y durante todo enero, se sumaron talleres de cocina, plástica, circo, baile y juegos; algunas veces acompañados por las familias.

El programa Escuelas Abiertas en Verano permite que alrededor de 200 mil alumnos –de entre 3 y 17 años- realicen actividades artísticas, educativas, deportivas y acuáticas durante sus vacaciones, en casi dos mil sedes distribuidas en el territorio bonaerense. La propuesta contiene objetivos pedagógicos y promueve que los establecimientos recuperen su rol educativo no sólo en invierno, sino también en verano y durante los fines de semana.

Uma, una luz con la net

Uma

Uma

Apenas si sabía pronunciar correctamente las palabras de su todavía escueto vocabulario, cuando ya manejaba con una soltura notable la netbook que la escuela le había dado a su hermano. De ojos vivaces, inquieta, y con una enorme capacidad de observación, Uma Daloi, de tan sólo 5 años y dueña de esta pequeña historia, sorprende a propios y extraños.

En el patio de la Escuela 34, en la que este año empezará a cursar su primer grado, corretea un rato y se lanza a los brazos de su hermano Franco (14), convertido en una especie de protector que no le pierde pisada, a lo largo de las jornadas de la Escuela Abierta en Verano. También es secundada por la otra hermana, Luján (8). Se divierten cuando relatan cómo Uma aprendió en tiempos record los usos y virtudes de las aplicaciones que ofrecen las nets.

“Un día me pidió la netbook y se la presté. Le expliqué una sola vez cómo encenderla, cómo usarla, y listo. No hizo falta que le vuelva a explicar”, cuenta Franco. “Desde ese día, la agarra sola, sin pedir permiso”, agrega, con un dejo de resignación. Será una incógnita eterna saber cómo consiguió develar la clave de acceso. Los hermanos juran que nunca salió de sus bocas.

Uma explora. Accede a Internet, juega y aprende. Como si fuera concedida de manera natural, posee la habilidad de abrir y cerrar programas sin dificultad, volver a puntos de inicio que a muchos llevaría algunos minutos allanar, a pintar y a dibujar.

Pronuncia palabra sólo cuando tiene ganas. A la propuesta de las docentes de trabajar de a dos en las netbooks para conocer una historia sonora, se la oyó decir a su compañera: ¿Puedo manejar la compu yo?